lunes, 19 de noviembre de 2007

Hace ya mucho tiempo que no escribo..


...básicamente se debe a que he estado realizando un viaje inter-espacial a uranus, el planeta de mis hermanus.  
No es muy grande, la verdad es que debe de ser como un piso de la ministra, más o menos.  Es plano y con una capa verde de arena, muy parecida al interior de la mierda de vaca. Mis hermanus, gentilicio de Uranus, son feos y con cuatro o cinco ojos sin contar con el posterior. 

La fotografía superior ilustra un extraterrestre en el dentista , que no se parece en nada a mis hermanus, ya que ellos tienen 5 ojos. De hecho, no tengo ni idea de porqué lo he puesto aquí, probablemente para que se exciten aquellos seres extraños que vivien en nuestro planeta, algo de porno nunca viene mal.

Bueno, mi visita a aquel planeta fue muy rápida, apenas en lo que google busca la palabra asdofiasd (0,35 segundos, 62 resultados) llegué y me fuí, así que los que piensen que no es tiempo suficiente para contar los ojos del a cara pueden tener razón, porque soy ciego.

A mi llegada me esperaban unos jóvenes con una pancarta muy grande con otro nombre. Ignoré aquello y les abracé y toqué insistentemente hasta que me pegaron sin parar.  Como he dicho, sin parar, porque estoy escribiendo esto mientras un pequeño hombrecillo vestido de papa noel en enano, me está pegando patadas en la médula.  Duele.

Muchas gracias hermanos y hermanus, por leer esta mierda que un francés tirafrutas ha escrito del tirón y sin revisar las innumerables faltas de ortografía que puede tener un extranjero. 

miércoles, 14 de noviembre de 2007

El pañuelo negro

No recuerdo muy bien si era día o noche, si las mujeres iban desnudas o si o no, pero no.

Al salir de la tienda le dije a mi manager que volviera a entrar, y que me comprara un pañuelo negro. No aceptaría un no por respuesta.

Mi manager, el mismo manager del que sería el hijo del manager de Elvis Presley, entró en la tienda.  En ese momento me hice una pregunta, ¿los manager pueden tener manager? no me refiero a que tengan managercillos que corretean y gritan, comen y cagan, me refiero a managers; a personas que se dedican a contratar espectáculos, comprar droga y contratar prostitutas... ese tipo de managers.  Mientras me hacía esa pregunta respuesta o monólogo llegó. Pero lo hizo con UN   PUTO     PAÑUELO    BLANCO.   

Antes de pensar, actué y me cagué encima. Después pensé.  ¿Porqué no había comprado un pañuelo negro?  Según él, la tienda está especializada en pañuelos rosas y blancos, y como el blanco son todos los colores en la luz y el negro son todos los colores en la pintura, tenía más relación con el que le pedí que el rosa. Su razonamiento era inteligente, y tardé cerca de 3,4563 minutos para contrastarlo con la wikipedia, que en ese momento no existía, pero tampoco te puedes fíar ahora, porque sólo escriben los drogatas y los frikis.

Me vi con un pañuelo blanco en medio del desierto, cagado, sin gasolina y con un manager que corría encima de un avestruz naranja.  Necesitaba un pañuelo negro no un blanco, así que hice lo que cualquier otro habría hecho en mi lugar, restregar el pañuelo en la cagada del desierto y atármelo en el cuello.  El olor de la mierda era repulsivo, para que os hagáis una idea, podía oler igual que si os cagáis en una mano y os la extendéis por la cara sin cerrar los ojos.  Impactado por el fuerte olor, me estremecí.  Se me plastificó la cara como si me hubieran inyectado 4 kilos de botox, el pelo perdió su color, y no lo encontró nunca, tampoco existía el GPS ni los collares conGPS, claro.    En se momento, un fotógrafo japonés del desierto me hizo una foto.  (la foto de mi perfil en la que salgo de frente).  

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Un mal sueño

De camino a casa, todo parecía diferente. Las casas, los carruajes, los elefantes borrachos de colores brillantes...  Algo fallaba, pero no era capaz de averiguar qué era.  
Afortunadamente, me encontré a mi viejo amigo Brown.  Vestía un traje azul marino bastante húmedo y un sombrero que me recordaba a una sandía, más tarde comprendí que era su nueva cabeza con forma de sandía.

Hola Brown, dije.  No se porqué pero hay algo raro en todo esto.

No me contestó, su nueva cabeza de sandía no tenía boca, ni orejas  creo que ojos tampoco porque no debió percibir la farola y estalló en mil pedazos provocándole la muerte instantánea y fresquita.

Pese a la muerte de Brown, seguí andando hasta llegar a casa sin  llamara a la policía. No me dan confianza, no son capaces de guardar un secreto.

De repente, la historia se acabó inesperadamente porque vino mi jefe y me preguntó que qué coño estaba escribiendo.